Reseña: Call me by your name, ¿es mejor amar o morir?

Un viaje frustrado dio origen a Call me by your name. André Aciman, autor de la novela en la que está basada la película de Luca Guadagnino, planificó un paseo a Italia en abril de 2005 que a última hora fue cancelado.  Su decepción fue tal, que comenzó a escribir una novela que transcurría en Italia.

“Pensé en la casa, pensé en una playa, pensé en un camino lleno de pinos que llevaba hacia la casa, un carro acercándose y, una vez en la casa, tenía que decidir quién iba a salir del vehículo”, explicó Aciman sobre el inicio de la novela, sin saber, en esa época, que estaba describiendo también los primeros minutos de la película que este 2018 alcanzó nominaciones a los premios Óscar, incluyendo mejor actor principal y mejor película.

De ese vehículo se bajaría Oliver (Armie Hammer), un muchacho americano de 24 años, que llega a Italia para complementar sus estudios universitarios junto a su tutor, el padre de Elio (Timothée Chalamet), adolescente de 17 años, con el que viviría un intenso e inolvidable romance de verano.

Descrita de esta manera, la película podría parecer simple, un típico romance homosexual. El fuerte, el mayor, sometiendo al débil. O el amor que nunca puede ser por los prejuicios sociales. Los padres recriminando las preferencias sexuales, como el caso de Moonlight. En el guion de James Ivory no encontramos nada de eso, ni siquiera la palabra homosexual aparece en los diálogos. Lo que sí encontramos en la cinematografía del tailandés Sayombhu Mukdeeprom son detalles mínimos, gestos sutiles, miradas, que poco a poco acercan a los protagonistas, sin que ellos mismos sean conscientes de esa fuerza que los estaba uniendo. Mukdeeprom colaboró por primera vez con Guadagnino en la película Antonia (2015), producida por él y dirigida por Fernando Cito Filomarino. También es conocido por su trabajo en el filme de Thai art house Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives, primer filme tailandés en ganar, en 2010, la Palma de Oro del Festival de Cannes.

“Yo creo que va más allá, que habla de sentimientos revolucionarios. Es como si los personajes descubrieran que el Sol no gira alrededor de la Tierra, sino al revés. A través de esa revolución copernicana, entienden que estamos hechos para amar y desear”, responde sobre la película su mismo director, Luca Guadagnino, en una entrevista concedida al diario español El País.

La química entre los protagonistas es indiscutible, a pesar de no conocerse antes de filmar la película. Ensayaron solo una vez. Al inicio de la cinta, vemos que la relación entre los personajes es tensa. En ciertos momentos da la impresión de que Elio mira a Oliver con cierta desconfianza, causada por la inseguridad que le produce su presencia. Es el americano que agrada a todos con su encanto e inteligencia, le resulta algo odioso cada vez que se despide con un simple “later”. Es un joven tímido, agota su tiempo libre leyendo libros, escribiendo música y tocando piano o guitarra. Es su manera de conectarse con el mundo que le rodea. Por eso, cuando le toca lidiar con la realidad y los sentimientos que aparecen hacia Oliver, no sabe cómo reaccionar ni cómo canalizar las sensaciones.

En contraste, Oliver se desenvuelve seguro y desafiante ante las circunstancias. Trabaja con su tutor, se dedican a clasificar esculturas. Lee en sus ratos libres, va a fiestas, anda a su aire. Actitud que resulta enigmática para Elio, confusa. ¿Quién es Oliver, qué piensa de mí? ¿Le agrado? Son siempre las incógnitas que observamos en el rostro del adolescente.

Timothée Chalamet sorprende por su capacidad interpretativa con tan solo 22 años. El hijo de madre estadounidense y padre francés, aprendió italiano, piano, guitarra para la película. Tuvo una participación en la serie Homeland, la película Interstellar y más recientemente en Lady Bird.

Tiene la posibilidad de alzarse este año con una estatuilla de la Academia, siendo la persona más joven nominada al Oscar a mejor actor desde Mickey Rooney en 1940.

Timothée Chalamet

Armie Hammer también es conocido por su interpretación de los gemelos Winklevoss en la película The Social Network (2010), también como el personaje principal en El llanero solitario (2013. Por su interpretación de Clyde Tolson en la película J. Edgar (2011), fue nominado para un Screen Actors Guild Award. Y por Call me by your name, fue nominado para un Critics’ Choice Award, un Independent Spirit Award, y un Golden Globe Award como Mejor Actor de reparto.

 

Armie Hammer

Los protagonistas entienden la magnitud del sentimiento que los atrae cuando la mamá de Elio (Amira Casar) lee una de las novelas románticas del Heptamerón, en alemán: “¿Es mejor hablar o morir?” es una de las frases que menciona. Elio y Oliver temen el rechazo, una trampa, porque todavía no alcanzan a comprender la hondura del deseo que sienten. No quieren sentir que han cometido un error irreparable. Amarse.

Y precisamente, el monólogo final del padre de Elio nos hace entender como espectadores, y al muchacho mismo, que en ningún caso amar y sentir está mal. Michael Stuhlbarg encarna a la perfección a ese figura prudente y compasiva, que intenta comprender lo que su hijo está sintiendo, lejos de recriminarle cualquier tipo de actitud, de actos. Sin saber muchos detalles de lo ocurrido entre su hijo y Oliver, da en el clavo al mostrarle a Elio que lo especial es irrepetible y que, por tanto, el amor debe ser vivido y sentido, sin ese afán de protección ante los demás para no sufrir. Sufrir significa que hemos vivido.

Luca Guadagnino se confiesa como un voyeur, siempre dispuesto a la observación. El concepto visual de la película, grabada en 35mm, la naturaleza, los colores vivos y la luz brillante del verano, también describen ese despertar que sienten los personajes al amar, invitan a vivir con la libertad, sin remordimientos. Nada es malo, nada es turbio. Desarrolló la historia en su ciudad natal para estudiar a fondo cada detalle de las locaciones y que éstas transmitieran fielmente el sentimiento de la película.

En un principio, la historia sería dirigida por su mismo guionista, James Ivory, quien había propuesto a Shia Laboeuf como Oliver. Finalmente, el proyecto se vino abajo por falta de presupuesto y fue cuando intervino Guadagnino, quien terminó siendo coproductor y director de la misma. Fue él quien involucró a Armie Hammer en el proyecto.

La música clásica acompaña el inicio y muchas de las escenas de la cinta, pero hay dos canciones que prácticamente narran en paralelo la historia: Visions of Giddeon y Mystery of love, ambas escritas e interpretadas por Sufjan Stevens y ésta última nominada a un Oscar.

La selección de la casa donde fue rodada la película fue tan importante para el director como la escogencia de los actores. Fue seleccionada la Villa Albergoni, en Crema (Lombardia), ciudad italiana en la que él mismo reside. En alguna época deseo comprarla para vivir él mismo en ella, atraído por sus techos altos y estancias gigantes. Para adecuarla a la película, trabajó con la directora de arte Violante Visconti y junto a Guadagnino, llenaron cada espacio de muebles y objetos comprados en mercados populares de Italia, que situaran al espectador en el año 1983 y trasladando a la casa el aire de la familia que vivía en ella: viajeros, coleccionistas, políglotas. Amantes de la literatura y la música.

La película no necesita de mayores artificios para impactar o atraer a un público quizá acostumbrado a finales mortíferos o de vehículos volando por los cielos. Call me by your name golpea los sentimientos, te llena de preguntas sobre lo que merece ser vivido.

¿Es mejor hablar o morir?

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